Creen que
con su diseño futurista van a mantener la distancia adecuada entre los
espectadores y las obras.
Lo único
que van a conseguir es que alguien se tropiece y, en el proceso de caer, se
agarre del primer cuadro que encuentre y lo haga mierda.
Museo de
Bellas Artes Gravina, Alicante, España, junio 2015


























