2007-01-12



Puesto de jugos en José Vasconcelos y Juan de la Barrera, Col. Condesa, Ciudad de México, jueves 11/01/2006, 8:30 AM

Estoy esperando mi jugo y por detrás de mí pasa una chava, caminando a su trabajo, seguramente.
El juguero le silba y le dice “adióoooos…” de una forma equidistante entre lascivia y ternura.
Ella jamás se da vuelta.
Yo volteo a observarla, y de espaldas la veo: vestida para oficina, indistinguible, de cuello muy corto, sin nalgas, sin cintura, sin gracia en el andar.
Vuelvo mi vista hacia el juguero y sonrío cómplice (aguanto la carcajada), como compartiendo su placer.
Él me dice:
- Está buena… y lo sabe.

2 comentarios:

Gade Herrera dijo...

Ps' como dijo mi amigo el albañil que fue a construir a mi casa hace ya algunos años "hoyo con pelos aunque sea oreja de marrano"...

Creo que no.

Saludos.

Luis Martínez Álvarez dijo...

Pues el juguero está consciente -y a la vez participa- del darwinismo social, sabe bien a qué le tira. Saludos Buenader.