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En Bernal, Querétaro, además del magnífico peñón, hay un local con un discreto cartelito verde que, por algún motivo, llama poderosamente la atención. Todos se acercan a leerlo y se preguntan: “¿a qué sabrá la cerveza de manzana?”
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Yo y mi grupo sucumbimos a la tentación de probarla. Compré 5 botellas (teníamos mucha sed) y las distribuí. La probamos con mucha sed y no fue sino hasta la mitad de la botella que nos dimos cuenta... “¡esto es sidra!”. Enfurecí, pero no dije nada. Dos años más tarde volví a Bernal. El cartelito sigue ahí. La gente sigue deteniéndose a leerlo y preguntarse: “¿qué tal sabrá la cerveza de manzana?”. Aparentemente, en dos años, nadie dijo nada.
Bernal, Querétaro, enero 2009
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