En el lejano
oeste, los caballos se ataban frente a las cantinas. Ahora se ha resuelto atar las bicicletas de
manera similar, aunque no está definido qué tipo de negocio será en vez de la cantina.
Por otro
lado, los caballos se ataban para que no se escaparan. Las bicicletas se atan para que no las monte
otro vaquero.
Toronto,
Canadá, septiembre 2014

No hay comentarios.:
Publicar un comentario