2009-04-28



"O yo estaba muy pedo, o su reloj era muy moderno"

(resultó ser lo segundo: cada color marca hora, minuto, segundo, am, pm... lo que implica que cada vez que uno quiere saber la hora, tiene que hacer un proceso de deconstrucción simbólica adicional, al que tuvimos que aprender en la escuela para saber la hora)

Reloj de Edgardo Texidor, Viejo San Juan,

Puerto Rico, abril 2009



Final de los festejos de la inauguración de
la Trienal de San Juan, América Latina y el Caribe,
Arsenal de la Puntilla, Viejo San Juan,
Puerto Rico, abril 18, 2009



Si camino por este arroyo saltando de piedra en piedra, en realidad estaré metiendo los pies en el agua.

Viejo San Juan, Puerto Rico, abril 2009



1 - Me encanta que las armas estén al mismo nivel de prohibición que una bicicleta

2 - Ya que estaban, podrían haber puesto "no fumar" también



"Si va en grupo, manténgase en fila india a una distancia prudente de los demás"... ¿Cuál es la diferencia entre una fila y una fila "india"? ¿A distancia prudente de las personas que no pertenecen al grupo, o de los indios que están en mi fila?

Piñones, Puerto Rico, abril 2009

2009-04-26



¿Habría soñado yo jamás en negar la existencia de Dios, si ustedes no hubieran empezado por afirmarla, y cuando era todavía un niño no se me habría impuesto la necesidad de creer en él; si cuando era adolescente no hubiera oído afirmaciones en este sentido, si hombre ya, mis miradas no hubieran constantemente contemplado las iglesias y los templos elevados a ese Dios? Han sido sus afirmaciones las que han provocado mis negaciones. Cesen de afirmar ustedes y yo cesaré de negar.

Doce pruebas de la inexitencia de Dios,
Sebastián Faure, 1858-1942


Usted es escritor, tiene, como dijo hace poco, obligación de conocer las palabras, sabe que los adjetivos no sirven para nada, si una persona mata a otra, por ejemplo, sería mejor enunciarlo así y confiar que el horror del acto, por sí solo, fuese tan impactante que nos liberase de decir que fue horrible. Quiere decir que tenemos palabras de más. Quiero decir que tenemos palabras de menos. - El escritor a la mujer del médico.

Ensayo sobre la ceguera, José Saramago, 1995

La atmósfera no está quieta. Tanto está aquí, como va para donde estáis. - La mujer del médico al militar.
Ensayo sobre la ceguera, José Saramago


My friend Armando lives and studies in Stanford, California. For some reason, last week he received this peculiar invitation:

Dear Friends & Colleagues,

On Saturday, May 2 nd , from 10am to 2pm, there is a unique opportunity to expand our compassion for those who struggle with poverty and limited resources by participating in the Poverty Simulation Workshop. This is a workshop that will help you to understand the courage, resilience, and frustrations of those in our communities who live on the edge of homelessness and poverty. Please plan to come and we can handle quite a few people but you must pre-register so we can tailor the simulation to the number of participants.

April 22nd, 2009








3 piezas de la instalación presentada por Luis Romero en la
2da Trienal Poligráfica de San Juan, Puerto Rico, abril 2009

2009-04-14



Cortar con todo. No responder ningún correo, ni una llamada, no decir que se está "bien" cuando a uno le preguntan, pero tampoco relatar los problemas. ¿Cómo ignorar todos los mensajes sin discriminar los asuntos que realmente deben ser contestados? (los amigos con quien ya hay compromisos, la familia que se preocupa, los compromisos económicos -deudas-). ¿Cómo hacer una catarsis de uno sin arrastrar a todos en el intento?. ¿Y como hacer todo ésto sin pensar qué sigue después? ¿Cómo reinsertarse? ¿Cómo recuperar la confianza de los demás sin que piensen que en algún momento uno estuvo loco? En control, todo el tiempo, en control.



Se tiró desde la terraza de un edificio a la mitad de la avenida, en hora pico, con una mochila llena de una selección de sus obras no publicadas. Su muerte no pasó desapercibida: no sólo le complicó la vida a mucha gente durante un buen rato, sino que además se aseguró de cuáles serían las obras de su autoría que iban a trascender.

(Propuesta creativa de suicidio, útil para un escritor frustrado)



La vecina del 32 volvió a entrar a mi casa. Quería pedirnos un favor pero le daba mucha pena. "Adelante!", la animamos. "En que podemos ayudarla?". Ella nos dijo que su hija tenía un amigo argentino q se había quedado sin trabajo y estaba buscando un lugar para vivir. "Y?" dijimos nosotros. "Bueno, pensé que tal vez como ustedes son argentinos podrían hospedarlo aquí". Nos miramos, incrédulos. La vecina del 32 es un caso aparte.

México DF, marzo 2009



Un muyndio de rayas coLvioendo de nocje. En el¥ ektor yo(Texto anotado en mi celular la noche del 31/1... Que estaba tomando?)



Habíamos tenido un problema con un vecino borracho que nos destrozó las plantas y rompió los focos de la terraza. A los gritos, reclamamos a los vecinos que cómo era posible que nadie hubiera visto nada. Luego de algunas entrevistas con varios de ellos, estábamos igual que al principio. Entonces entró a mi casa la vecina del 32, muy avergonzada, y apenada por nuestra desgracia. Nos dijo que podíamos contar con su ella si necesitábamos alguien que nos ayudara a conseguir un nuevo lugar para vivir.

México DF, marzo 2009



Una amiga mía siempre preguntaba qué hora era en España, qué hora era en Chicago, qué hora era en Argentina. Un amigo, molesto, le dijo: "por que no preguntás que hora es en Marte?". Ella espetó: "porque en Marte no hay hora".A mí me dejó pensando... Será cierto? O será que allí la hora se cuenta distinto? O simplemente a nadie le importa qué hora es en Marte?



La Bugambilia (Santa Rita) se lleva muy bien con el Medidor de Luz. Todo el año se los ve platicando, muy de cerca, contra los muros de las casas, junto a las puertas.

Coyoacán, México DF, enero 2009



Yo estaba sentado en una de las salas de abordar del aeropuerto, leyendo "Doce pruebas de la inexistencia de Dios", de Sebastien Faure, y al lado vino y se me sentó una monja toda vestida de blanco. No creo que lo haya hecho a propósito. Por las dudas, seguí leyendo tratando de esconder la tapa.

Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México,

Benito Juarez, mayo 14, 2009

2009-04-13



La publicidad de televisión abierta en la Ciudad de México está un poco descarrilada. A menudo estoy viendo un comercial y, una vez que finaliza, miro a mi alrededor para verificar si la persona que está conmigo viendo la tele quedó tan desconcertada o shockeada como yo.
Cabe enumerar los siguientes ejemplos:
Caso 1
Un niño, de espaldas a la cámara, está jugando a la pelota con su papá. Platica una historia doméstica en la cual, por desgracia, le explotó un tanque de gas. Acto seguido, el niño se da vuelta y se ve su rostro desfigurado. La publicidad es sobre el seguro social o alguna institución de apoyo económico para accidentes.
Caso 2
Una chica de unos 20 años le habla a la cámara sobre su problema de bulimia. Ella vomitaba todo el tiempo y el médico le dijo que tenía quemado el esófago. Está a punto de llorar. Pensó que iba a morirse, pero ahora descubrió Genoprasol (u otro producto similar) que le permite vivir felizmente con este problema. Sonríe (¿porque puede seguir vomitando?).
Caso 3
Una niña está pintando un cuadro. El locutor dice que Laurita es muy buena pintora y que le encanta pintar. Pero a ella le hubiera gustado más ser bailarina. Lástima que su mamá no se acordó de tomar ácido fólico. Entonces Laurita se pone de pie, agarra sus muletas, y abandona el cuadro.
Le comenté a mi amigo Alan, mexicano, qué pensaba él de todo esto. “¿La publicidad es desagradablemente sensacionalista? ¿O hay algo que yo no entiendo?”, pregunté. Él me dijo que no me afligiera. “Esto es un negocio como cualquier otro”, señaló, “se llama tráfico de sentimientos”.

Alan Vargas, México DF, abril 2009



Todos los días paso por la calle de Gante. Allí hay decenas de personas que reparten volantes con publicidad de Ópticas. Gritan y dicen: “análisis de la vista gratis con sus lentes”, “micas en 100$”, “armazones con descuento”. Todos se interponen en mi camino e intentan darme un volante al tiempo que vociferan su oferta. Pero ya tengo entrenamiento: los esquivo sagazmente y no dejo que me carguen con ningún papel.
Sin embargo el otro día uno se paró enfrente y me obstaculizó totalmente el paso. Me extendió su mano con un papel y me dijo: “Buenas tardes, joven. Aquí tiene usted lo que es un volante”.

México DF, Centro Histórico, marzo 2009



Normalmente me gustaban las letras de Shakira.
Hasta que un día oí la letra de “Las de la intuición”. Decía “creo que empiezo a entender”. Ahí fue cuando yo dejé de entender por qué antes me había gustado.



Me gusta la calle a las 6 de la mañana. A esa hora los sujetos que se creían dueños de la noche ya no se ven por ninguna parte y los que se creen dueños del día aún no salieron. Las 6 de la mañana es un punto de traspaso entre dos mundos y es el único punto del día en que esto acontece. Se diferencia abismalmente del anochecer porque, cuando la noche sucede al día, la calle no llega a vaciarse y el mundo nocturno empieza a cobrar ímpetu; incluso reutiliza personajes que arrastra del turno previo.
A las 6 de la mañana, en cambio, la calle es total estreno: el sol, el aire, la gente, los sonidos, los olores, cambian por otros nuevos.

La Condesa, México DF, 4 de abril, 2009



Caminaba por la banqueta, entre un montón de gente, y un señor que lavaba la entrada de su negocio a cubetazos hizo que bajara a la calle para no mojarme. De repente me di cuenta de que por la calle no venían autos y que podía hacerme más hacia el centro: no necesitaba subir otra vez a la banqueta. Así anduve por el medio de la calle como un barco que anda por el río y ve gente en las dos orillas. No me sentía solo y al mismo tiempo disfrutaba mi propio espacio. Entonces empecé a cuestionarme si lo que tenía eran unas ganas locas de navegar o de abandonar la ciudad para vivir en un pueblo.

Centro Histórico, México DF, abril 2009


Todos se quejaban de nuestro nuevo amigo porque era medio hippie. Entonces empezaron a opinar qué actitudes definían a un hippie. Todos coincidieron en muchos puntos incluyendo el de que no se bañan a menudo. Alguien agregó que, a la hora de salir de vacaciones, un hippie prefiere hospedarse en una cabaña sin paredes ni puertas y dormir en una hamaca. Entonces yo pensé si realmente eso era una preferencia o un modo de supervivencia: en una comunidad de hippies lo mejor es mantener todo bien ventilado: que el aire circule, en todas las direcciones, hasta por debajo de las camas.

2009-04-12



“BARCO CHINO” no es lo mismo que “BAR COCHINO”