No sé cuánto cobra el manager de Selena
Gómez, o su asesor de imagen, pero ¿en qué estaban pensando cuando permitieron
esta situación? ¿Cómo puede ser que a una chica, independientemente de su
talento, siendo tan joven y bonita, la suban a una pasarela junto a estas otras
y parezca chaparra y con las tetas caídas?
Si yo soy el manager de Selena y esto sucede sin habérseme consultado,
me subo y las bajo de las mechas.
diciembre 2015
“Aborigen brasileña de raíces alemanas”
sería políticamente más correcto.
2015
No sé si porque nací en los ’80 y siempre
preferí “Fama” a “Breakin’”,
pero a mí me va LACOSTE.
Supongo que muy prontamente estará por
aparecer el “dulce obrero” y el slogan será “el aperitivo que quieren las
guachas”.
Supermercado Día, Bella Vista, Corrientes,
diciembre 2015
En México, la gente se burla de quienes
usan la expresión “suyo de ella”, “suyo de él”, etc.
Confieso que al principio me resultaba
redundante, pero hay ciertos casos en que es muy útil.
Pensemos que el Castellano no diferencia
“his” (suyo de él), “hers” (suyo de ella) ni “yours” (suyo de usted).
Supongamos que trabajo en un guardarropas y
tengo un asistente. Un hombre y mujer se
acercan a solicitar sus abrigos.
Necesito indicarle a mi asistente dónde está el abrigo de cada uno. “Su
abrigo está a la izquierda y su abrigo está al otro lado”. ¡¿Cuál de quién está
donde?! Si yo digo “su abrigo de él está
a la izquierda y su abrigo de ella está al otro lado” entonces mi asistente
puede ir primero por el de la dama, y luego por el del caballero.
Alguien podrá decir que la manera correcta
de decirlo es “el abrigo de la dama está a la izquierda y el abrigo del caballero
está al otro lado”, pero ahí no estaríamos complementando un adjetivo posesivo
insuficiente sino construyendo una estructura sustantiva nueva, que indica que
yo considero al señor ‘un caballero’ y a la señora ‘una dama’ (cosa que podrían
no ser, entonces… ¿por qué arriesgarse a forzar contenidos o puntos de vista
personales por culpa de un adjetivo posesivo insuficiente?).
2004
2016-01-18
Es la primera vez que, después de la
tragedia del 11 de septiembre de 2011, me sirven una comida a bordo donde todos
los elementos (inclusive la copa) son de plástico, EXCEPTO EL CUCHILLO.
Esto se llama hablar a calzón quitado, y
darnos cuenta de que la inseguridad, la violencia y las tragedias no pueden
evitarse por más que usemos un cuchillo de plástico. Quien quiera hacer daño puede hacerlo con las
palabras o con el propio cuerpo.
¿O será que el cuchillo es de metal porque
abordé en Corrientes?
En el año ’99 una amiga de Mercedes, misma
provincia, me invitó a visitar su casa y su ciudad. Cuando pasábamos por la puerta de un bar en
particular me dijo: “aquí para entrar te palpan de armas” -hizo una pausa-. “Si
no traes cuchillo, te dan uno.”
Flechabus, Bella Vista Corrientes-Retiro, Argentina,
enero 2016
“Construyamos un mundo con igualdad”
“La riqueza está en nuestras diferencias”
O sea: ¿la invitación es para construir un
mundo sin riquezas?
Saladas, Corrientes, enero 2016
Creo que el padre cuyo niño se atragante
con alguno de los ejes metálicos de este cochecito va a tener dificultades
encontrando a los responsables en una dirección de correo electrónico que
contiene un acento y un dominio web que jamás existió.
Lo divertido va a ser llevar el corpus
instrumentorum a la comisaría al momento de
realizar la denuncia.
Saladas, Corrientes, enero 2016
La señora entra a la tienda a comprar uno
de éstos. La empleada que la atiende le
pregunta: “qué color”. La señora dice:
“rojo, porque es para un nene”.
Saladas, Corrientes, enero 2015
Me alegra de sobremanera ver una casa cuyo
frente está cercado por una reja inofensiva.
La reja se vuelve una caricia más que un límite. La declaración amable de dónde empiezan los
derechos de los demás y donde acaban los propios, pero no como un artículo del
código civil, sino como un paso de danza o un pentagrama musical.
Saladas, Corrientes, enero 2016
Hay gente que, testigo del sacrificio
ajeno, se cruza de brazos, y hay quienes se cruzan de piernas.
Carnicería EL SACRIFICIO, Saladas,
Corrientes, enero 2016
Saladas, Corrientes, enero 2016
De niños, el día sábado, salíamos con mi
abuelo a pasear a los perros. En el
camino de regreso a su casa, cogíamos flores de diferentes jardines (de los vecinos,
por supuesto) y armábamos grandes ramos que le entregábamos a mi mamá, a mi
abuela y a mi tía. Ellas muy sonrientes,
los agradecían.
Muchos años más tarde, he montado en cólera
incontables veces cuando alguien (que no sé qué edad tenga) arranca de mi
jardín flores que yo planto y cuido.
Maldigo. Y estoy a punto de desearles un mal, pero me acuerdo del
orgullo que nos daba juntar esas flores y la alegría irresponsable de las damas
que las recibían, y se me pasa.
Buenos Aires, años ’70 - Saladas, Corrientes,
enero 2015
2016-01-16
Creo que
cuando las discográficas etiquetan los discos con carteles como PARENTAL
ADVISORY, advirtiendo a los padres de que el contenido de la canción puede ser
inadecuado para sus hijos menores de edad, también debería haber algún tipo de
etiqueta como CARDIAC ADVISORY, porque alguien podría morir bailando al ritmo
extrasistólico de estas canciones…
Diciembre
2015
En la
madurez de mi vida madura (por no decir ‘adulto emancipado’ porque sería muy
joven, ni ‘umbral de la tercera edad’ porque estaría exagerando) todavía me
encuentro con gente que, muy sonriente, quiere hacer el plan de ‘ir a
bailar’. Yo no tengo ningún problema con
la danza: me encanta bailar, me encanta que en una fiesta ‘se arme el bailongo’,
que la gente baile en los eventos de celebración (bodas, cumpleaños) y hasta en
las calles, pero ¿hacer una salida a un lugar nocturno comúnmente denominado
‘boliche’?
Para
empezar, el boliche empieza a partir de las 2 de la mañana, y a esa hora ya son
pocos los que, en la madurez de su vida madura, tienen todavía energía para
bailar. Luego, la música está a un
volumen que transgrede ampliamente los límites humanos tolerables (ya no hablo
de ‘recomendables’). En tercer lugar, la
música que uno espera bailar no es exactamente la que estos lugares reproducen:
la música de moda apunta a otra franja etárea, con lo cual uno puede pasar
horas esperando que toquen algo que a uno medianamente le guste.
Hay muchas
más dimensiones para disertar y lo que entiendo, por supuesto, es que la gente MAYOR
en gran medida ‘va al boliche’ buscando recrear una suerte de pasada libertad
de juventud. Entiendo por qué la gente
decidía ‘ir a bailar’ cuando eran adolescentes. ¿Pero ahora? ¿Qué es lo que
cada uno de nosotros busca cuando decide ‘ir al boliche’? ¿Qué es lo que busca un
jueves, o un sábado cualquiera? ¿Qué es lo que busca en la noche de Año Nuevo?
¿Qué es lo que busca el que llega a la 1:30 AM? ¿Qué es lo que busca el que
llega después de las 3 AM??!! ¿Qué
buscan los jóvenes? ¿Qué buscan los no tan jóvenes? ¿Y qué es lo que cada uno
encuentra?
Bella
Vista, Corrientes, diciembre 2015
El dueño
del bar nos conocía y sabía lo cansados que estábamos de ir a lugares nocturnos
para encontrarnos siempre con la misma música.
Para animarnos, nos dijo que en la fiesta de la Noche de Año Nuevo iba a
haber dos pistas de baile: una de música electrónica (la que nos gusta) y otra
de ‘cachengue’. “Genial”, pensamos
nosotros. Pero resultó que en la pista de ‘cachengue’ había esto:
y en la que supuestamente tocaba “música electrónica” había esto:
Bella Vista, Corrientes, diciembre 2015
El crucero
estaba lleno de gente de la tercera (y hasta cuarta) edad. Algunos habían bromeado diciendo que parecía
“Cocoon”. Un joven
músico compuso una canción diciendo que se encontraba en “Jurassic Park”.
Una mañana,
en el populoso gimnasio del crucero, una señora mayor llegó muy presurosa y
ocupó una bicicleta que acababa de liberarse.
En lugar de comenzar a hacer ejercicio, la señora simplemente permaneció
sentada. Varios segundos después, muy
lentamente caminando con un bastón, llegó un anciano. Entonces ella se bajó de la bicicleta y le
cedió su lugar: lo ayudó a subirse, le sostuvo el bastón y llamó al entrenador
para que le explicara cómo funcionaba la bicicleta. Mientras el joven ajustaba los controles y
hablaba con el señor, la señora le acomodaba la parte trasera de su camiseta
que se había desaliñado en el esfuerzo de subir al aparato.
En la visita a mi estudio temporal durante
una residencia artística, una galerista observó que mi obra evidenciaba una
gran seducción por el brillo y la decadencia.
Pero luego me miré en el espejo y recordé
el año 1975, cuando mis papás me dejaban algunas tardes en la peluquería de una
vecina para que les contara cuentos infantiles a las señoras mientras tenían su
cabeza adentro de la secadora. Más allá
de lo que yo pudiera contar con casi 3 años, o lo que ellas pudieran entender
con la cabeza adentro de aquellos aparatos galácticos, parece que el ‘hit’ era
el cuento de la Cenicienta, y el clímax era la parte donde yo aclaraba, con mi
dedo índice muy en alto, que la carroza donde ella había llegado era “DE ODO”.
CentralTrak, Dallas TX, agosto 2015
Supongo que
no soy el primero que lo nota, pero la tecnología excluye, cada día más, a
personas que hacen tareas manuales PARALELAS a estar usando la tecnología.
Por ejemplo:
¿cómo cambio la música si estoy amasando una pizza? (antes apretaba un botón de
la cassettera, o agarraba el disco con las palmas de las manos para darlo
vuelta); ¿cómo atiende un mecánico su celular mientras está haciendo un cambio
de aceite del motor? (antes agarraba el tubo y decía ‘hola’; ahora la pantalla
de su smartphone nunca jamás reconocerá el desplazamiento de su dígito pulgar).
Dallas TX,
agosto 2015
¿Quién se
muere con ganas de morirse?
No hablo de
la aceptación de una muerte inminente o la resignación o la desesperación o el
cansancio de vivir o preferir la muerte al sufrimiento.
Si quitamos
todas esas excepciones donde la muerte es un salvoconducto, insisto ¿quién se
muere con ganas de morirse?
2015
En las
pelis, me encanta el momento justo antes de que el o la protagonista se dé
cuenta de algo. Cuando se le iluminan
los ojos como que está atando los cabos.
Y yo todavía no sé de qué se está dando cuenta, pero tengo la ilusión de
que va a justificar todo lo que estuve viendo hasta ahora.
2015
Eso es “humor
de risas grabadas”, dijo él, y yo pensé en un humor sin garantías de risa, que
necesita secundarse de un público que le evite caer en el desánimo de bromas
infructíferas. Luego aclaró: “humor de risas
de flato y pastel en la cara”, y entendí que aunque sonara parecido no era lo
mismo: el flato tiene la garantía de la carcajada, en el flato no hay riesgo:
el pedo no necesita de risas grabadas.
Epaux-Bezú,
Piccardie, Francia, octubre 2015
Foto: Máximo González
Ambos son personas que les gusta dar su punto de vista y que se los oiga. Traen una discusión que es más bien una competencia de puntos de vista ilustrados por la experiencia, y a cada uno se le hace muy difícil esperar a que el otro termine de expresarse porque ya tiene decidido lo próximo que va a decir y está listo para explayar. En un momento, uno de ellos le dice al otro: - Disculpa que te interrumpa, no quiero hacerlo, pero creo que te mereces mi interrupción. El otro lo dejó hablar. El hombre expresó su punto. Nunca entendimos por qué el otro merecía su interrupción, ni por qué él creía que merecía interrumpirlo.
Bella Vista, Corrientes, diciembre 2015
Dos jóvenes de aspecto raído-veraniego caminan frente a mí; están hablando de sus incursiones personales en el mundo del vegetarianismo y otras conductas alimenticias. Están buscando un lugar en el parque para tirarse a tomar mate. Lo encuentran. Ella se sienta en el césped y, como una doctora que está dando un dictamen, dice: - La verdad que todos los veganos que yo conozco comen para el orto.