El cliente estaba buscando antigüedades en caoba.
- Tengo un Cristo... – le dice el dueño de la casa de antigüedades con un tono de anticipación que indica que le va a encantar.
- Soy judío – le advierte el cliente.
- Bueno, Cristo era judío, ¿no?
Pablo Santostefano, abril 2007
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