
Pienso:
Es un hecho que Dios nos cuida todo el tiempo. ¿Cómo puedo ir a esta velocidad, en este auto, sin que algo terrible ocurra?
Veo:
Un avión que despega rumbo a quién sabe dónde.
Pienso:
Subir a eso está peor que manejar rápido: cuando subes a eso estás contando con la garantía de que Dios te está cuidando... (aunque a veces tenga algunas distracciones: pequeñas como los rayos que caen sobre una casa, o grandes como los terremotos).
México DF, octubre 2007
No hay comentarios.:
Publicar un comentario