2009-07-12



Una mujer de extraño aspecto (mitad loca, mitad homeless) se sentó sobre la arena, en la playa, y de su bolso sacó un gato y un bronceador. Comenzó a ponerse la crema en todo su cuerpo, de manera exagerada: quedó toda pintada de blanco. Al gato le quemaba la arena, entonces trataba de meterse nuevamente dentro del bolso. Ella no lo dejaba (ponía cosas sobre el bolso para que él no pudiera meterse) y mientras tanto le repartía sobre el pelaje toda la crema que le sobraba en sus manos.

Oak Street beach, Chicago, IL, junio 2009

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